ESCRIBE: HERNÁN LEONEL

A pocos días de que la encuesta más cara de la historia del país se lleve a cabo, los políticos argentinos no debaten propuestas, no hablan de lo qué harán si llegan a gobernar ni mucho menos nos dicen que van a hacer si pierden.
Las carpetas vuelan de un lado y del otro sabiendo que ninguna persona que ha pasado por la vida política aunque sea sirviendo café resiste a un archivo. La prensa tampoco.
Todos podemos tener un punto de partida, una visión, una empatía, un enojo, muchas idas y vueltas pero no debemos pensar que al guardarlo bajo la alfombra, sea lo que fuese, no saldrá a la luz.
El terror de unos a que vuelvan los otros y al revés, deja vacío de ideas y argumentos al momento de la exposición a los candidatos y candidatas que buscan que los votemos. No poder decir ni mostrar de qué manera llevarán los hilos del poder Ejecutivo es penoso, aberrante y al mismo tiempo es limitante. Y si esto último es limitante... pues de qué forma pensamos salir del lugar en donde nos encontramos.
La polarización crece y se retroalimenta hora tras hora, la desinformación es tal, que hay algunas que deben ser chequeadas por más de diez fuentes diferentes antes de ser volcadas en un medio de comunicación.
El ciudadano que está fuera de la rosca, fuera de lo que genera el círculo rojo, gris o negro quiere saber cómo se generarán puestos de trabajo, cómo se controlará la inflación, cómo será la educación, el transporte, la reforma laboral y la salud.
Aún falta para estos ítems sean gritados a boca de jarro por la dirigencia política.
Entiendo que son pequeños problemas que se arreglarán a partir del 10 de diciembre gane quien gane y que no llevará más de dos o tres meses, cuanto mucho, para que sean resueltos. (Ironía pura estimado lector)
En la inmediatez todos están paseando en el tren fantasma, sabiendo que entre ellos no se pueden pisar la sábana, y argumentando que el que vendrá será peor que el que está y viceversa.
Ahora, perdón la ignorancia.
¿Los que están piden un cambio?
¿Y los que estuvieron hasta hace poco quieren volver pero en una versión mejorada?
Escribo estas líneas y no puedo creer lo que estoy redactando.
¿Es Corea del Norte o Corea del Sur?
¿Alguna vez pensaremos en el centro?
Mientras que no sea como lo sucedido luego de la segunda guerra Mundial donde el General estadounidense Douglas Mac Arthur desobedeció las órdenes del Presidente de Estados Unidos y quiso unir las dos Coreas y abolir la Unión Soviética (instalada en el Norte del país Asiático) pensando que sería un trámite y se quedó en el paralelo 38 marcando una línea que sería hasta hoy la frontera más delicada del mundo donde un fosforo puede iniciar un desastre sin retroceso... me animo a decir que sería una victoria.
Aclaración: Finalmente la frontera del armisticio, aunque transcurre muy cerca del paralelo 38, no coincide exactamente tal y como ocurría en 1950. Sin embargo, debido a su cercanía se sigue denominando coloquialmente Paralelo 38.
¿Cómo se seguirá denominando nuestro país a partir del 10 de diciembre?
¿Populismo?
¿Imperio?
¿República Oligarca?
¿Máximo 2023?
¿República Bolivariana libres del Sur?
Por ahora, debido a su cercanía se sigue denominando coloquialmente República Argentina.