LA ARGENTINA SE DEBATE ENTRE EL POZO Y EL PÉNDULO

Una Nota de Hernán Leonel

El pozo y el péndulo es un cuento de Edgar Allan Poe que se publicó en 1842. Es considerado uno de los relatos más famosos del autor, en el cual se transmite el abandono, la desorientación, el desconcierto y la desesperanza de una persona que sabe que va camino a su fin.

El nombre del relato proviene de un pozo situado dentro de la celda en la que se encuentra el protagonista, dónde también hay un péndulo con una guadaña que le torturan. La celda bien podría ser para el Presidente de la Nación la Quinta de Olivos y se imaginarán quien lo anda acechando entre las sobras con una guadaña. Es que verá, Alberto empezó su gobierno soñando y el mismo se convirtió en insomnio.

Volviendo a la lectura de Poe, el protagonista comienza el relato, ya agotado, en una oscura celda en donde la inquisición española encierra a las personas que condena, y donde la tortura que esta aplica consiste en la soledad, el abandono, la oscuridad, el frío y el hambre. La realidad paralela entre la ficción y lo que vive desde antes de asumir la Presidencia es casi similar. Obviamente al Presidente no lo persigue la inquisición española pero el Instituto Patria le hace marca personal. Tampoco lo matan de hambre. Se ve que disfruta de abundantes almuerzos, meriendas y cenas. Tal vez, la sensación de soledad, el abandono y la oscuridad si estén bien conectados con los sucesos que le acontecieron desde que dijo: “Si su majestad. Acepto ser su Presidente”. Palabras más, palabras menos. Desde ese mismo momento un par de cuerdas de hilo le fueron creciendo a lo largo de sus extensiones corporales hasta convertirse en diciembre del 2019 en una simple marioneta.

Al igual que el torturado protagonista del libro, Alberto se encuentra atado en casi su totalidad y experimenta la angustia de conocer su próximo desenlace puesto que un péndulo desciende hacia él. Es que si en noviembre Juntos por el Cambio, Cambiemos, Juntos o como usted más le guste, llegara a empatar, o peor aún, ganar, en el territorio donde el kirchnerismo ha construido su bastión electoral (Provincia de Buenos Aires), se podría producir un terremoto en la coalición gobernante invirtiéndose el peso específico del kirchnerismo con el del peronismo tradicional, tanto de cara a las elecciones de 2023 como al equilibrio de gobierno en los dos años de Alberto Fernández hasta allí quien se encontrará al filo de la guillotina y en un temido y lento retroceso hacia el pozo.

En ese caso, tendrá que arriesgar el poco capital político y tratar de avanzar sin que ser decapitado o dejarse caer al abismo.

Es sabido que la economía es lo que determina en el humor social,  solo que Juntos por el Cambio no puede hablar de ella porque el fracaso de Macri en esa materia fue tan grande que corren el riesgo de terminar creando un arma de doble filo. Para muchos, el miedo a ir a Venezuela no es por la falta de valores republicanos sino por el empobrecimiento de la misma Venezuela.

Así están dadas las discusiones electorales, por un lado se jactan de ser los que van a salvar al país, los que volvieron mejores, los que aseguran tener la receta mágica (pero se creen que son los ceos de Coca Cola, por eso no te la cuentan) para mejorar y poder iniciar lo que prometieron en el 2019 pero no pudieron por culpa de la Pandemia, de Fabiola, de Macri, del FMI, de la crisis en Afganistán, y por sobre todo de países antidemocráticos como los Estados Unidos, Chile, Colombia, Paraguay, España, Francia, Italia y ni que hablar de Suiza que es un embole. Y por otro lado están aquellos que llegaron al poder en el 2015 y se pensaron que la inflación era cosa fácil y que la lluvia de inversiones sería tal que hoy estaríamos nadando en oro. Humilde consejo estimado Ingeniero. Deje de dar notas. Una vez más dijo que la inflación no es tan compleja y que se la puede controlar. Cuatro años estuvo y se le disparó de una forma brutal. ¿De qué habla señor? ¿De qué habla Vidal que tuvo que refugiarse en CABA para no pasar papelones en la Provincia y buscar redito político? ¿Desde dónde habla Manes? Su ego le está costando caro. Solito se fue pinchando su aparición política que traía tras de sí la aceptación de muchos ciudadanos pensando que sería una opción válida para salir del engaño que nos tiene atrapados como sociedad y como al protagonista del pozo y el péndulo. A esta altura no sé si está tan solo Alberto o estamos todos en la misma situación. Para atrás está el pozo y si miras al frente está la guillotina.

El país está como la habitación del cuento. La cual calienta su ambiente al rojo vivo y cambia de forma reduciendo su tamaño, haciendo que las dimensiones de la misma se cierren en torno de los protagonistas (Alberto y nosotros), a quienes nos van empujando al borde de la inminente fosa. Una vez más, nos vemos en la disyuntiva de morir triturado o de lanzarnos a la fosa que originalmente iba a ser nuestra sepultura. Al final, en el cuento, el protagonista, cuando se encuentra sin más espacio para huir, totalmente desesperanzado y a punto de tirarse a la fosa, una mano lo sujeta y lo salva. ¿Será el momento de que otra fuerza política irrumpa está dicotomía de bipartidismo y sea la mano que necesitamos para poder realmente salir adelante o seguiremos parados entre la espada y la pared?

Hernán Leonel