¿LA MÁSCARA DE TODOS LA RECOGEMOS JUNTOS?

Una Nota de :Hernán Leonel

La máscara de la muerte roja (The Masque of the Red Death en inglés) es un cuento del escritor estadounidense Edgar Allan Poe publicado por primera vez en 1842. La historia tiene lugar en la abadía almenada del intrépido, feliz y sagaz; príncipe Próspero. Cuenta la historia que Próspero y otros mil nobles se refugiaron en esa abadía para escapar de la muerte roja, una terrible plaga con síntomas espantosos que se ha extendido sobre la tierra. Próspero y su corte son indiferentes a los sufrimientos de la población en general; tienen la intención de esperar el fin de la plaga en el lujo y la seguridad detrás de las paredes de su refugio. Próspero tiene un baile de máscaras para entretener a sus invitados en siete habitaciones de colores de la abadía, donde dentro de la misma nadie piensa en los de afuera. Finalmente la peste se logra colar y de a poco se ve desnudar la mortaja de los momentos que quedaron en pena, allí se divisa la sombra acurrucada de lo inmoral tras la verbena.

Con simplemente leer el primer párrafo, podríamos sintetizar los últimos días de la política Argentina. Sacamos Muerte Roja y la reemplazamos por COVID 19. Próspero sería en vez de príncipe una princesa (las cuales y gracias a lo narrado por Beatriz Montero y subido a la plataforma virtual de CTERA, Confederación de Trabajadores de la Educación, los chicos se enteraron de que también se tiran pedos. Todo muy pedagógico). Lo loco es que también la TV pública se encargó de darle difusión. Pero bueno, si en el ciclo; Seguimos Educando; las maestras hacen mal las cuentas y tienen falta de ortografía… no podemos pretender que lean a Shakespeare, que, y por las dudas de si no te enteraste, el pobre de Williams falleció.

Volviendo a la historia utilizada como disparador para escribir esta editorial, bien podríamos decir que la quinta de Olivos tranquilamente podría reemplazar a la abadía y que a los nobles los sustituimos fácilmente por actores, actrices, peluqueros/as, dirigentes gremiales y obviamente políticos.

Es que verá, luego del vacunatorio vip seguramente usted pensó que ya había visto todo. Una vez más, se equivocó. Argentina va más rápido que las agujas del reloj. Vivimos en un frenesí constante que te lleva del jardín a la vejez en un

instante. Y en ese frenesí está toda la casta política que al unísono no quieren estar juntos, haciendo que de esta forma el país sea inviable.

La misma casta política vive en una burbuja y no hablo desde lo sanitario. Hablo que desde la torre de marfil no se aprecia las vivencias de un pueblo. Como tampoco se las visiona desde lo alto de Sierra Maestra donde un grupo de guevaristas setentistas montoneros se empezaron a dar cuenta de que ya no va más la idea de mantener a las clases sociales pobres con planes, subsidios y tarjetas alimenticias.

Las cuales son un aliciente, claro que sí, pero no pueden ser jamás una política de Estado. “La tarjeta es pan para hoy y hambre para mañana, se la come la inflación, comentó Emilio Pérsico (dirigente piquetero y secretario de Economía Social).

Quien además expresó su disconformidad con el destino de la ayuda social y advirtió que no fomenta la “inclusión”, ni la creación de empleo.

¿Dónde quedó la “mesa contra el hambre” que se juntaba en Puerto Madero (Contraste si los hay)? Recuerdan que era un programa que dependía del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a cargo de Daniel Arroyo, y del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, presidido por Victoria

Tolosa Paz. Cambia todo cambia y como todo es efímero y voraz, la mesa se transformó en “talleres”; y Tolosa Paz es hoy la candidata del Frente de Todos.

Ojo que la mesa opositora mucho no se puede andar riendo  eh. “Si los hermanos se pelean los devoran los de afuera”, escribió José Hernández en el Martín Fierro. En la vereda del frente saltan los carpetazos como sapos dentro de una olla y pareciera que no lo pueden resolver juntos. Y justamente hablando de Juntos, vale preguntarnos ¿Para qué se juntan? ¿Por qué? ¿Saben para donde debe dirigirse Argentina? ¿Cuál es el proyecto de país? ¿Sirve dirimir entre ellos si luego van a ir Juntos? ¿Es constructivo cada vez que el expresidente Maurico Macri habla? ¿Son productivos los pases de factura entre Manes y Carrió? ¿Sirve que Santilli y Vidal jueguen a ser influencers cuando el país tiene los niveles más bajos en educación y los más altos en corrupción, en inflación y en desempleo? ¿Sirve tanto fuego amigo si una empresa multinacional no consigue 200 jóvenes con título secundario que sepan leer un diario? Realmente:

¿Es Juntos o es entre Todos? ¿Hay otra vía? Claro que sí. Está el Frente de Izquierda, que postula una lista liderada por Nicolás del Caño y otra con Alejandro Bodart a la cabeza.

Dentro de ese espacio no hay tantas, casi ningunas asperezas entre ellos lo cual sería positivo. Lo negativo es que ambos espacios siguen insistiendo con la idea de que a Santiago Maldonado lo mataron. Señores, señoras… el pobre pibe se ahogó. Hubo una pericia con más de 50 peritos dentro de los cuales estaban los de la familia. Todos firmaron sin disidencias el acta que certifica que lamentablemente

Maldonado se había ahogado. Una a favor es que ese espacio político milita y transpira sus ideas y se las rebusca para solventar sus gastos. No le piden nada a nadie, por eso no se los ve mucho en los medios. No todo es pauta amigos periodistas. Si se les puede dar un espacio tranquilamente.

Otros que se anotaron para las PASO son el exministro de Transporte Florencio Randazzo desde el frente Vamos con Vos; el economista José Luis Espert con Avanza Libertad y Manuela Castañeira del Nuevo Más.

Las máscaras están echadas. El final del icónico libro del genial Edgar Allan Poe termina así: “Y las tinieblas, y la corrupción, y la Muerte Roja lo dominaron todo.

Esperemos que ni las tinieblas, ni la corrupción ni el “COVID” terminen de dominar todo y que las máscaras estén bien tiradas. Aunque viendo en retrospectiva y a futuro me quedan muchas dudas y pocas certezas. Por lo pronto sé que la verdadera política se hace con decisiones fuertes que viren a

favor y no contra la corriente como se viene haciendo hace años. Ya lo cantó Julio Sosa en su mítica canción Cambalache: Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el 510 y en el 2000 también. Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafados. Contentos y amargados, valores y doblé. Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor. Ignorante, sabio o chorro, pretencioso estafador. Todo es igual, nada es mejor. Lo mismo un burro que un gran profesor…